Antitérmicos y analgésicos: por qué se dosifican por peso, no por edad
El error de dosificación es uno de los accidentes medicamentosos más frecuentes en casa. Aquí te explicamos cómo evitarlo.
"Dale la dosis que le corresponde a los 2 años" es una frase que se escucha seguido, pero es, en realidad, un error de base. El paracetamol y el ibuprofeno —los dos antitérmicos y analgésicos más usados en niños— se dosifican según el peso actual del niño, nunca según su edad. Dos niños de la misma edad pueden pesar varios kilos de diferencia, y esa diferencia sí importa para cuánto medicamento es seguro y efectivo.
Por qué el peso y no la edad
La cantidad de medicamento que el cuerpo puede procesar de forma segura depende de la masa corporal, no de los años cumplidos. Un niño pequeño para su edad recibiendo la dosis "estándar" de su grupo etario puede estar recibiendo más de lo que su cuerpo necesita; uno grande para su edad, recibiendo la dosis de un niño más chico, puede no tener ningún efecto.
Rangos de referencia habituales
Estos son los rangos generales que suelen usarse como referencia (siempre confirma la dosis exacta y la concentración del producto que tienes en casa con tu pediatra o farmacéutico, ya que varía entre marcas):
- Paracetamol: 10 a 15 mg por kilo de peso, por toma, cada 4 a 6 horas.
- Ibuprofeno: 5 a 10 mg por kilo de peso, por toma, cada 6 a 8 horas (a partir de los 3-6 meses según el producto y la indicación de tu pediatra; no se recomienda en menores sin evaluación médica previa).
Los errores más frecuentes en casa
- Confundir gotas con jarabe. Muchos medicamentos vienen en dos formatos con concentraciones distintas (por ejemplo, gotas pediátricas más concentradas y jarabe infantil menos concentrado). Dar la misma cantidad de mililitros de uno u otro, pensando que "es lo mismo", es de los errores más comunes y potencialmente más peligrosos.
- Usar cucharas de cocina en vez de la jeringa dosificadora. Una cucharita "de té" o "de postre" no mide lo mismo en todas las casas. Usa siempre la jeringa oral graduada en mililitros que viene con el medicamento.
- No recalcular la dosis a medida que el niño crece. Sobre todo en bebés y lactantes, que suben de peso rápido: la dosis que era correcta hace dos meses puede haber quedado desactualizada.
- Alternar paracetamol e ibuprofeno "porque no baja la fiebre". Ya lo vimos en nuestra guía sobre el manejo de la fiebre: no hay evidencia clara de que mejore el resultado, y sí aumenta el riesgo de confundir dosis y horarios, ya que cada fármaco tiene su propio intervalo y concentración.
Reglas de seguridad que hay que tener siempre presentes
- Lee la concentración (mg/mL) en la etiqueta cada vez antes de dar una dosis, especialmente si cambiaste de marca o de formato.
- Nunca des aspirina a un niño, salvo indicación médica expresa por una condición específica. Su uso en la infancia se ha asociado al síndrome de Reye, una complicación grave.
- Evita el ibuprofeno si tu hijo tiene varicela. La evidencia disponible (incluyendo la del CDC y la Academia Americana de Pediatría) asocia su uso durante la varicela a un mayor riesgo de infecciones graves de piel y tejidos blandos. El paracetamol es la alternativa recomendada en ese caso.
- El ibuprofeno se administra con alimento, para reducir el riesgo de irritación gástrica.
- Nunca combines dos productos distintos que contengan el mismo principio activo (por ejemplo, un jarabe para la tos que ya trae paracetamol, sumado a paracetamol aparte): es una causa frecuente de sobredosis sin que los padres se den cuenta.
Cuándo consultar antes de dar cualquier medicamento
- Si tu hijo tiene menos de 3 meses, cualquier decisión de tratamiento farmacológico debe ser indicada por su pediatra, no decidida en casa.
- Si tiene alguna condición de base (renal, hepática, o toma otros medicamentos de forma regular).
- Si tienes cualquier duda sobre la concentración, la dosis o el intervalo correcto para el peso actual de tu hijo.
El mensaje de fondo
Dosificar por peso no es un detalle técnico menor: es la diferencia entre un tratamiento seguro y efectivo, y un riesgo evitable. Tener siempre a mano el peso actualizado de tu hijo, usar la jeringa dosificadora correcta, y confirmar la concentración del producto cada vez, son hábitos simples que previenen la gran mayoría de los errores de medicación en el hogar.
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